Día 2 en Andorra: El rojo es mi color
3 03 2009Me levanto cansado, otra noche en la que no he vuelto a dormir bien pero sorprendentemente no tengo agujetas de color de rosa. Estiro en lo ducha y vuelvo a ponerme hasta el quico en el desayuno: Tres tostadas con mantequilla y mermelada, cuatro churros y dos cafés.
Tras la clase de hoy en la que el profe se ha hartado de mi y de mis giros suicidas, ha decidido que me va a mandar a otra clase para que no me aburra. La cosa va viento en popa a toda tabla.
Tras el descanso después de la clase, nos vamos los 5 a por una azulita que conoce paloma. Una chulada, pero lo mejor estaba por venir, nuevo remonte (mas de 2500 metros) y la roja mas negra que he visto en mi vida.
La felicidad es una roja con 4 giros bien enlazados. Hoy he sido muy muy muy feliz. Repetimos la misma roja con mas satisfacción si cabe y después de papearnos un pedazo de Kebap de cordero nos dirigimos a ver como se encuentra el valle de pas de la casa.
La locura, una roja de nosecuantosmil kilometros, con nieve a punta pala y saltitos interesantes. Dije que venía a Andorra a hacer el macarra, y no me voy sin aprender a saltar.
No hay quien me quite la sonrisita de la cara en el autobús de vuelta a Andorra la Vella.








La verdad que el segundo día no te ha ido nada mal ¿Eh?
La comida bien, pero si te hubieras quedado aquí, te hubieras comido un par de huevos con papas y chorizo que están se muerte.
Besito y voy a por la tercera.